sábado, enero 12, 2008

A mi (s) mejor (es) [email protected] (s)

Podría sonar pancista, complaciente. Pero creo que es el mejor título que se me ocurre. Sé que hablo de personas en particular, aún cuando soy de las que piensa que mejores amigos se cuentan con los dedos de la mano de un carnicero (es un chiste, pero es cruel, no lo piensen mucho), pero a la vez, cuando recuerdo, no puedo dejar de pensar en otras tantas caras que han estado en ese papel en algún momento importante.

Deben ser lo efectos de la cuesta de enero, las decepciones y resignaciones; y los residuos de licor que me quedan de las fiestas (mmm...ya es hora de tomarse aunque sea un Baileyscito). Esta habladilla va para todos ellos. Para los que vienen esporádicamente, para los que estuvieron y les perdí la huella, o yo decidí borrarla, para los que aún están después de tantos años, y para los que es mejor recordarlos como fueron en otro tiempo. (disclaimer* No se me resientan quienes abogan por equidad de género, pero estar poniendo ellos y ellas se me hace harto aburrido y me quita la inspiración*) ;P

Es un reconocimiento para aquel con quien viajé a otros destinos, con el que tarareé a todo pulmón ese canción en común (aunque hayamos espantado a todos los que estaban cerca), para quien fue mi compañ[email protected] en ese experimento que fue adolescencia (y algunos que siguen en esta lucha que es adultez), con quien me pegué mi primera borrachera o "disfruté" (¿?) mi primer "ride".

Es todo aquel al que mando mensajes de "te quiero mucho" las esporádicas veces cuando el "casi no tomo" se ha convertido en falacia, aquel al que le confío lo que siento aún cuando no crea que valga la pena contárselo a nadie. Es para quien me cuenta su mayor secreto y luego me dice "nunca se lo había contado a nadie". Y yo tampoco lo cuento.

Es para quien llora en mi hombro por el amor perdido, que pide mi consuelo y se lo doy, aunque por dentro piense: "ese era un idiota, estás mejor así."

Para aquel que sabe que mi nombre fue alguna vez más largo. Para quien me hace un regalo sin yo esperarlo. Quien está ahí en la noche, dispuesta a escucharme, cuando se me derrumbó el mundo. Para quien tomó una decisión que cambió su vida (que tal vez pudo ser menos complicada) con tal de lidiar conmigo 27 años (y seguimos contando).

Esto va para hombres y mujeres. Algunas veces me siento más cerca de unos que de otros, pero cada uno me ha ayudado a ser quien yo soy. ¡Gracias!.

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