domingo, octubre 30, 2005

I don´t wanna grow up...

Cuando uno llega a cierta cantidad de años, por "default" tiende a caer en una serie de estereotipos acerca de lo que es ser grande.

Algunos ansían con deseperación alguna reunión de colegio para poder alardear de lo que ha sido de su vida, o mejor dicho, ver quién está peor que uno.

A cierta edad es normal que la mayoría de esos comprañeros tengan hijos -casados o no-, tengan un negocio propio o al menos tengan que vestir de traje formal para poder pagar todas las "jaranas" en las uqe se han metido. Algun@s ya están calvos, otros panzones o flácidos; y el stress es el mejor estandarte de que ahora si la cosa es en serio.

En fin...llegar a cierta edad implica para muchos, perder la juventud...pero no por fuera, si no por dentro. Porque ya no hay espacio para las travesuras, ni para los juegos, ni los "despelotes". Eso es una inmadurez. Y por desgracia para ellos, algunos nos rehusamos a pensar que crecer es sinónimo de marchitarse. Que madurar es apaciguarse y resignarse a que el camino ahora es cuesta abajo hacia la monotonía.

Dicen que la vida pierde su sentido cuando dejamos morir a ese niño interior. Yo rehuso pensar que algún día no disfrutaré ir al Parque de Diversiones como lo hice ayer, y emocionarme cuando mi novio y yo cambiamos los tiqueticos que nos ganamos en el skee ball. O que no voy a poner cara de bruta feliz y saludar por la ventana a todo aquel que se me atreviese cuando me monto en el tren, como la semana pasada.

Afortunadamente, creo que cada vez hay un grupo más grande de gente que se rehusa a crecer a la "vieja usanza"; y se permite de vez en cuando hacer chiquilladas.

Aunque se me acaba de ocurrir que tal vez hay algo de la "vida de adulto" que nos da miedo enfrentar. Desde las responsabilidades familiares hasta las responsabilidades políticas y sociales....

Antes, cuando teníamos inocencia, todo era más fácil.

5 comentarios:

analu dijo...

Clap Clap Clap... maravilla de post!


Yo por eso me les cago a todos los que me critican cuando me dicen que estoy demasiado carajilla :P (perdonando el francés)


Adoro seguirme sintiendo niña... en algunas cosas al menos... :)

Saludos

apócrifo dijo...

jajaja

Si te dijera que a mi me dan pereza los días del egresado y esas varas precisamente por eso.
Me toca llegar a ver panzones, pelones, viejas criticonas, gente con bebés y birreando.. na'!! fatal!
Y las conversaciones son: "mirá que en mi ultimo negocio yo...." "en la oficina mando yo.." "si, la licitación sale en estos días y es un montón de plata la que me va a caer"...

Trivialidades!
Mejores cosas hay de que preocuparse.

Saludos!

medea dijo...

Jeje, recuerdo un día comprando ropa y pensando que algún día tendría que conseguir ropa de adulto en vez de mis usuales tenis, jeans y camisetas... Cuando me di cuenta que en teoría ya estoy en esa edad adulta donde "hay que" usar tacones, pantimedias, trajes, blusas de botones y demás parafernalia.. que gusto me di llevando a la caja mis pantalones de mezclilla y t'shirts :D

Caro dijo...

Yo ayer hice caso omiso de la razones de edad y me sente en medio pasillo de un mall a comer pizza a la par de unos chiquitos en la fila del cine, todo para que no nos quitaran el campo. De repente me sentí tan libre como hace mucho no lo hacía y me acorde de lo bonito que es ser un niño...

Saludos

:D

Nàmo dijo...

Yo soy uno de esos que siento el complejo de Peter Pan rajado, siempre me he considerado menos estresado que cierta gente de mi generación y en muchas cosas soy un "inmaduro", pero la verdad hay que vivir feliz y tratar de que lo que los demás piensen no importe.

No hay nada peor que perder el carajillo que es uno. No hay que dejarlo morir.